
Tratamiento de conducto radicular
El tratamiento de conducto radicular es un procedimiento preciso que consta de varias etapas y cuyo objetivo es eliminar por completo la infección y proteger el diente de forma permanente contra futuras infecciones. En la Clínica Dental Dr. Łyszczarz, cada paso se realiza con tecnología moderna, lo que aumenta la eficacia del tratamiento y la comodidad del paciente.
Diagnóstico
La base de un tratamiento eficaz es un diagnóstico preciso. Para ello, realizamos una radiografía digital que nos permite evaluar la estructura del diente, el número de raíces y el recorrido de los conductos radiculares. Esto permite al odontólogo planificar el tratamiento con precisión desde la fase inicial.
En la siguiente fase, utilizamos un localizador de ápices, un dispositivo especializado que permite determinar con gran precisión la longitud del conducto radicular. Esto ayuda a evitar el sobrellenado o la falta de relleno del conducto, lo cual es crucial para el éxito del procedimiento.
2. Limpieza del diente
El siguiente paso es eliminar todo el tejido cariado. El odontólogo prepara cuidadosamente la cavidad para obtener un acceso óptimo al sistema de conductos radiculares. La precisión es especialmente importante en esta etapa, ya que una correcta preparación del diente influye en la eficacia del tratamiento posterior.
Aislamos el diente de la cavidad oral con un dique de goma. Esta cubierta especial protege la zona de tratamiento de las bacterias y garantiza la sequedad, lo cual es esencial para la correcta realización del procedimiento.
3. Limpieza de conductos infectados
La preparación del conducto radicular es una de las etapas más importantes del tratamiento. Este proceso consta de varias fases y requiere gran precisión.
Primero, se extrae la pulpa dental infectada o muerta, que es la fuente de la infección. A continuación, el odontólogo comienza a preparar mecánicamente los conductos utilizando instrumental endodóntico especializado. Esto permite ensanchar los conductos y limpiar a fondo sus paredes de bacterias y tejido infectado.
Este proceso se complementa con una desinfección química intensiva. Los productos utilizados llegan a zonas de difícil acceso, eliminando microorganismos que no se pueden eliminar mecánicamente. Esto minimiza el riesgo de reinfección.
4. Relleno del conducto radicular
Tras una limpieza y secado exhaustivos, los conductos se rellenan herméticamente. Para ello, se utilizan materiales biocompatibles modernos que crean una barrera protectora duradera e impiden la entrada de bacterias al diente.
Una vez finalizada esta etapa, se realiza una radiografía de seguimiento para evaluar la calidad del relleno y confirmar el tratamiento correcto.
El último paso es la restauración de la corona dental. Se restaura su forma y función naturales, lo que permite un uso cómodo y mantiene la estética de la sonrisa. Según el grado de daño, esto puede requerir una restauración con composite o una prótesis, como una corona.









